La campaña de Inglaterra conmociona al mundo
Luego de tener los peores cuatro años de cualquier campeón del mundo, Inglaterra conmocionó a la mayoría de los seguidores del rugby al llegar a su segunda final consecutiva.

En contraste con el progreso en 2003, esta campaña fue una historia de altibajos, derrotas y cambios cruciales.
Humillación en París
Tras una victoria poco convincente en su partido de inicio ante EEUU, Inglaterra buscó mejorar frente a un altamente considerado equipo de Sudáfrica cuando se enfrentaron en el Stade de France el 14 de septiembre. Lo que consiguieron fue un resonante 0-36 y el deshonor de ser el primer equipo de Inglaterra en no anotar ningún punto en un partido de Copa Mundial.
Con Jonny Wilkinson todavía sin aparecer, Inglaterra parecía no tener nada para mostrar mientras que el medio scrum de los Springboks, Fourie du Preez, dirigía el show con una clase magistral de uso del pie.

JP Pietersen marcó dos tries que se sumaron al inicial de Juan Smith y los pronósticos de Inglaterra para clasificar a cuartos de final lucían desalentadores cuando Jason Robinson, el único que estaba jugando bien, salió del campo con lo que parecía una lesión que lo dejaría fuera por el resto del torneo.
El entrenador Brian Ashton apuntó directamente lo que era necesario para los próximos dos partidos, ante Samoa y Tonga. “Es simple: dos partidos, dos victorias, es todo“.
¿Vas a jugar algo de rugby este año, Jonny?
Wilkinson hizo sólo su novena aparición para Inglaterra desde la final del 2003 cuando ingresó como titular ante Samoa en Nantes, pero no hubo dudas sobre si su clase se había perdido; anotó 24 puntos. Samoa propuso una remontada en el segundo tiempo pero dos tries de Inglaterra, anotados por Paul Sackey y Martin Corry, le dieron a su equipo una victoria por 44-22 y la confianza que tanto necesitaban como un refuerzo para su último partido de la zona frente a Tonga.

“No se sorprendan tanto, tendremos que hacer esto de nuevo la próxima semana“, dijo Ashton luego.
A la caza de los Wallabies
Con una justa victoria sobre Tonga en el Parque de los Príncipes de París, Inglaterra llegó a los cuartos de final para enfrentar a Australia, que todos creían sería la revancha perfecta de la final de 2003. Pero con una impresionante demostración del poder del scrum inglés, fueron los de amarillo los que tuvieron que preparar sus maletas para un temprano regreso a casa.
El pilar izquierdo Andrew Sheridan fue fundamental en la victoria de Inglaterra 12-10, superando a su oponente Guy Shepherdson en un scrum Wallaby que simplemente no pudo competir.
Wilkinson convirtió todos los puntos de Inglaterra en una baja actuación con el pie, pero fueron los forwards los que ganaron ese día e impidieron que los poderosos backs de Australia demostraran toda su calidad.
Pero todos los grandes titulares en los diarios ingleses del día siguiente podrían haber sido muy diferentes, si Stirling Mortlock hubiese convertido un lejano penal desde la esquina en los minutos finales.
Muy finito
Vincent Clerc se dirigía a un seguro try, sin defensores ingleses a la vista, cuando apareció el tackle más importante del torneo para Inglaterra que fue demasiado para los franceses.

Francia lideraba 9-8 con cerca de 10 minutos restantes, cuando Joe Worsley le “tocó” los tapones a Clerc para detener la ofensiva. Sebastián Chabal tomó la pelota, pero fue frenado cerca de la línea. La mirada en su rostro después de eso mostraba lo cerca que había estado Francia de ganar la semifinal.
Y luego, la rueda volvió a girar. Robinson fue hacia delante, el pack de la Rosa prevaleció, Jonny encontró sus botines de patear e Inglaterra se convirtió en el finalista menos esperado en la historia de la Copa Mundial.
Fuente: RWC
Por Mundial2007.com
16/10/07 | Dejá tu comentario »
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